El
9 de junio de 1763 iniciaron una
larga gira de conciertos que duró tres años y medio, en la que la familia se desplazó a las cortes de Múnich,
Mannheim,
París,
Londres,
La Haya, otra vez a París y volvieron a casa pasando por
Zúrich,
Donaueschingen y Múnich, cosechando grandes éxitos. Durante este viaje Mozart conoció un gran número de músicos y las obras de otros compositores, en particular a
Johann Christian Bach, a quien Mozart visitó en Londres en
1764 y
1765. Bach fue una influencia importante para el joven compositor. La familia regresó a Viena a finales de
1767 y permaneció en la ciudad hasta diciembre del año siguiente. En Viena fueron llamados al palacio por la madre del emperador,
María Teresa, quien quedó encantada con el niño Wolfgang Amadeus hasta el punto de que incluso lo sentó en su regazo y lo besó.
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